As primeiras viagens gringas sempre são pra Argentina. E minha primeira viagem em texto também foi. Falei sobre o Verão da Lata, aquele que nenhum maconheiro esqueceu, com 15 mil latas de maconha perdidas pelo litoral carioca, para a revista canábica HAZE, projeto bacaníssimo produzido em Buenos Aires. Como a revista ainda não tem circulação por aqui, deixo vocês com o texto em espanhol e o site, caso queiram dar uma espiada por lá.

De todos los mitos que generó la Diamba* en Brasil el del verano de las latas es uno de los más increíbles. Viviendo en Rio de Janeiro oí hablar algunas veces de esta loca historia pero siempre me sonó a chamuyo de jovato jipón.

Pero la pura verdad dice que el día 21 de septiembre de 1987, un buque carguero (el Solana Star) de bandera panameña proveniente de Syngapure y con destino a Miami, al verse acorralado por la marina brasileña al mando de la D.E.A. decidió descartar en el mar a cien millas de Angra dos Reis un cargamento compuesto por veintidós toneladas y media de marihuana. Toda esa macoña de altísima calidad estaba envasada al vacío en latas de un kilo y medio sumando un total de QUINCE MIL LATAS DEL MEJOR PORRO DESPARRAMADAS POR TODA LA COSTA SUR DE BRASIL.

Nuestra corresponsal en Brasil Estefani Medeiros nos presenta un nuevo libro sobre este hecho histórico y en una entrevista a su autor, Wilson Aquino, nos cuentas los detalles de esta aventura en búsqueda de las latas perdidas.

Texto y entrevista: Estefani Medeiros
Traducción: Camarón.

Para muchos, oír la historia de que veintidós toneladas de marihuana de la mejor calidad fueron simplemente descartadas en la costa brasilera, parece una leyenda de surfista fumado. Pero el libro “Verão da Lata – Um Verão Que Ninguém Esqueceu”, recientemente publicado por el periodista brasileño Wilson Aquino, presenta imágenes, historias y documentos policiales que no solo comprueban, además conmemoran los 25 anos de este inusitado acontecimiento cannabico.

Rio de Janeiro, 21 de septiembre de 1987, un buque chamado Solana Star, proveniente de Asia y con destino a Miami atracó cerca de la costa. Por miedo a ser atrapados, la tripulación de cuatro miembros descartó todo el contenido de la bodega en el mar, para alegría de la población y desesperación de la policía.

En los fines de semana las aguas claras de las playas tenían un brillo diferente, reflejo de las latas que flotaban en el mar. Padres, hijos, ancianos y surfistas se reunían para jugar a rescatar latas. Pescadores sin el menor contacto con el narcotráfico cambiaron los peces por las latas, que engordaban el presupuesto de sus familias. En la época, cada lata valía cerca de 600 dólares. “Daba la impresión de que no existía más el narcotráfico”, dice una de las declaraciones del libro.

Desde la costa norte de Rio de Janeiro hasta la costa sur de Brasil, las latas alegraron a  muchos jóvenes de la época entre los cuáles se encontraba la directora de la casa de shows Circo Voador,  Maria Juçá, quién recibió de regalo dos latas que luego enterró en su jardín. Días después de probarla con un amigo, Juçá volvió a su casa y encontró a su compañero de cata todo manchado de tierra, escavando desesperadamente todo su jardín en búsqueda del preciado tesoro. Una de las pruebas de que fue un verano que ningún fumón podrá olvidar.

HAZE: ¿Cuándo surgió la idea de hablar sobre el “Verão da Lata”?
Wilson Aquino: Surgió de la idea de desmitificar una historia que parecía imposible. La gente pensaba que era una leyenda urbana. ¿Marihuana enlatada, en la playa, gratis? No parecía posible que pudiera  haber sucedido. El libro está en los estantes de las librerías como un libro de historia, en historia de Brasil. Y es como debe ser, queríamos contar una parte cómica de nuestra historia.

HAZE: ¿Cuándo empezaste el libro?
Wilson Aquino:
Comencé  la investigación en el 2007. Siendo sincero, queríamos hacer un documental para el cine y la TV y no lo logramos. Entonces  surgió la idea de hacer de eso un libro y nos pareció bien. El proceso de investigación duró dos años. Cuando la editorial Barba Negra estuvo de acuerdo con publicarlo, lo terminamos en tres meses.

HAZE: ¿Y por dónde empezaste a investigar?
Wilson Aquino:
Al principio la idea no era involucrar a la policía o hablar sobre narcotráfico internacional. No fue un evento violento, fue inusitado, divertido. Las anécdotas que envuelven ese asunto están rodeadas de eventos graciosos. Las personas tenían miedo, pero igual salían a pescar latas y cuando lograban ir para un lugar seguro era una fiesta. Sólo había que manejar con cautela los abridores de lata, porque si no la policía te arrestaba. Muestra bien la irreverencia del Brasileño.

HAZE: ¿Tuviste alguna dificultad para encontrar el material?
Wilson Aquino:
Fue bien simple. La causa ya había prescribido en 2007, treinta años después, cuando ya no podían arrestar a nadie más por las latas. Estaba punto de ser archivada. Fue ahí cuando pedí permiso a la justicia para reproducir los documentos y ellos colaboraron bastante.

HAZE: ¿Y cómo están recibiendo la historia los lectores?
Wilson Aquino:
La gente se copó. No oí hasta ahora a nadie hablando mal. Cuándo participás de una charla y hablás sobre la maconha da lata, todos se divierten. Sienten una nostalgia sabrosa de este tema. El haber reflotado el tema agradó a mucha gente y terminó, para las generaciones más nuevas, con el mito de que nunca había sucedido.

HAZE: ¿Cómo fue la concepción gráfica?
Wilson Aquino:
El proyecto gráfico fue obra de Chico Assis. Lo supervisé y lo aprobé, pero el mérito es todo de él y sus colegas. Tuvimos la idea de incluir el cómic Capitão Presença (superhéroe cannábico brasilero) además de un cuento, ya que también tienen que ver con el verano.

HAZE: ¿Sabés si esa marihuana influyó sobre la producción cultural de la época?
Wilson Aquino:
Surgieron dos bandas de reggae con el nombre del barco Solana Star además de  la canción “Veneno Da Lata”, de Fernanda Abreu. Infelizmente aún no fue creado el día del verão da lata: un día en el que todos  paramos un minuto para fumar un porro. (risas)

HAZE: ¿Encontraste alguna lata durante la investigación?
Wilson Aquino: S
i. En la costa norte de São Paulo, en Trindade. En su frente pegaron un cartel que dice: “igual a essa não existe mais”. Encontré algunos que guardaban la lata vacía, lógicamente… Vi una que había empezado a oxidarse y el dueño la pintó de negro. Pero son veinticinco años, hasta puede ser que alguien haya plantado un par de semillas. Pero es distinto porque era algo cultivado en Asia, otro clima, otra tierra. La calidad era muy buena.

HAZE: ¿Llegaste a probarla?
Wilson Aquino:
Infelizmente no. Ese evento quedó restringido para quiénes vivían cerca de la playa.  Yo vivía en las afueras de Rio de Janeiro. Trabajaba y no tenía tiempo de salir a cazar latas. Pero había unos pibes que iban todos los días.

HAZE: ¿Creés que el libro tiene un papel importante en el debate de la descriminalización?
Wilson Aquino:
Creo importante que las personas sepan que hubo un verano en Brasil en el que tuvimos una gran distribución de marihuana y que no causó daños trágicos a la sociedad. Las personas deberían recordar ese episodio y posicionarse sobre la despenalización de las drogas de una forma más tolerante.

HAZE: Si la gente pudiera ver el tema con la misma naturalidad con que vos lo tratás en el libro, tendríamos una parte del problema resuelto.
Wilson Aquino:
Tal cuál. Fueron toneladas de marihuana y no fue tan grave, es decir; para mucha gente fue algo muy bueno! (risas). Podríamos ser más tolerantes con el cannabis, ¿No?

Tal cuál Wilson, esperemos que si.

*Diamba: término más difundido entre los africanos llevados a Brasil para ser esclavizados para denominar al cannabis y que luego fue adoptado por los grupos de nativos que lo sumaron a sus cultivos.